Flexibilidad metabólica
El problema de la "maquinaria" atascada
1/1/20263 min leer


Flexibilidad metabólica: ¿Por qué perder peso no es solo cuestión de calorías?
Seguramente has escuchado alguna vez que para perder peso la clave es simplemente "comer menos y moverse más". Sin embargo, si fuera tan sencillo, muchas personas no se sentirían estancadas a pesar de hacer dieta. La ciencia nos dice que nuestro cuerpo no es una calculadora, sino un organismo complejo que necesita saber gestionar la energía.
Aquí es donde entra un concepto fundamental: la flexibilidad metabólica.
¿Qué es exactamente la flexibilidad metabólica?
Imagina que tu cuerpo es un coche híbrido que puede funcionar con dos tipos de combustible: glucosa (azúcar proveniente de los carbohidratos) y grasa.
Cuando comes: Tu cuerpo utiliza la glucosa para obtener energía rápida.
Cuando ayunas o haces ejercicio: Tu cuerpo debería ser capaz de "cambiar el chip" y empezar a quemar sus reservas de grasa.
La flexibilidad metabólica es, precisamente, esa capacidad de cambiar de un combustible a otro sin esfuerzo. Una persona metabólicamente flexible tiene energía estable. Por el contrario, alguien con "inflexibilidad" depende constantemente del azúcar; si no come cada pocas horas, siente fatiga, mareos o irritabilidad porque su cuerpo no sabe acceder a sus propias reservas de grasa.
El problema de la "maquinaria" atascada
En consulta, vemos a menudo que el sedentarismo o el consumo excesivo de productos ultraprocesados dañan esta capacidad de cambio. Esto suele derivar en resistencia a la insulina, una condición donde las células no responden bien a esta hormona y el azúcar se queda en la sangre en lugar de usarse como energía.
Esto genera un círculo vicioso:
El cuerpo no quema grasa de forma eficiente.
Aparece el cansancio constante, especialmente después de comer (fatiga postprandial).
Aumenta la dificultad para perder peso, aunque se reduzcan mucho las calorías.
Las mitocondrias: tus centrales energéticas
Dentro de tus células existen unas estructuras llamadas mitocondrias, que actúan como "hornos" donde se quema la energía. Cuando estas centrales no funcionan bien, la grasa empieza a acumularse en lugares donde no debería (como dentro de los músculos), empeorando aún más el metabolismo.
Estrategias para recuperar tu agilidad metabólica
Recuperar la salud metabólica no consiste en pasar hambre, sino en "entrenar" a tu cuerpo para que vuelva a ser eficiente. Gracias a herramientas de precisión que manejamos los profesionales de la nutrición, podemos diseñar un plan adaptado a tu biología real:
1. Organizar los carbohidratos (Periodización)
No se trata de eliminarlos, sino de comerlos cuando tu cuerpo más los necesita. Por ejemplo, priorizarlos en los momentos de mayor actividad física y reducirlos cuando vas a estar en reposo. Así evitamos que el exceso de azúcar "atiborre" tus células.
2. Nutrientes, no solo calorías
Para que los "hornos" (mitocondrias) funcionen, necesitan herramientas. Minerales como el magnesio y vitaminas del grupo B son esenciales. Un plan nutricional de calidad asegura que no te falten estos cofactores para que tu metabolismo esté bien engrasado.
3. Darle un respiro al sistema
A veces, ampliar ligeramente el tiempo entre comidas (bajo supervisión) ayuda a que el cuerpo "recuerde" cómo quemar grasa. No es una solución mágica para todos, pero en pacientes seleccionados es una herramienta muy eficaz para mejorar la sensibilidad a la insulina.
Conclusión
La pérdida de peso saludable y duradera no es una resta aritmética de energía. Es el resultado de un cuerpo que sabe gestionar lo que come. El objetivo no es comer cada vez menos, sino conseguir que tu metabolismo sea capaz de utilizar todos sus recursos de forma eficiente.
La nutrición es la herramienta para regular tu metabolismo, no un castigo.
Sígueme en
POLITICAS
Dietista-nutricionista en Alicante
Pilar Pérez Ripoll ® Todos los derechos reservados


Colegiada Coptesscv nº 3125
