¿Hambre o ansiedad? Cómo dejar de comer por impulso sin sentirte culpable
¿Comes por hambre o para calmar el estrés? Identificar la diferencia entre el hambre física y la ansiedad es la clave para dejar de comer por impulso y recuperar el bienestar. En este artículo, te enseñamos a escuchar las señales de tu cuerpo para retomar el control de tu alimentación hoy mismo y sin culpas.
1/17/20262 min leer


Hambre real o hambre emocional: Aprende a escuchar las señales de tu cuerpo
¿Alguna vez has sentido una necesidad urgente de comer algo dulce o salado justo después de un momento de estrés, incluso si habías comido hace poco? No eres la única persona. A menudo, confundimos nuestras necesidades biológicas con nuestras respuestas emocionales.
Entender la diferencia entre el hambre real y el hambre por ansiedad es el primer paso para dejar de sentirte culpable y empezar a nutrirte de forma consciente.
1. Guía rápida para diferenciar el hambre física de la emocional
Para tomar mejores decisiones, primero debemos identificar qué señal nos está enviando el cuerpo. Aquí tienes las diferencias clave:
¿Por qué aparece el hambre emocional?
Generalmente, no buscamos comida porque el cuerpo necesite energía (calorías), sino porque el cerebro busca un alivio rápido ante una emoción que no sabemos gestionar en ese momento: aburrimiento, soledad, estrés laboral o cansancio.
2. La biología del hambre: Por qué no es solo "falta de voluntad"
Mucha gente cree que no puede seguir un plan nutricional por falta de fuerza de voluntad. Sin embargo, la ciencia nos dice que el hambre está regulada por nuestras hormonas, y estas se desequilibran por factores externos:
Cortisol (la hormona del estrés): Si vives con niveles altos de estrés, tu cuerpo te pedirá alimentos con mucha energía para "sobrevivir".
Ghrelina y Leptina: Son las encargadas de decirte cuándo comer y cuándo parar. Cuando duermes mal, la ghrelina (hambre) sube y la leptina (saciedad) baja.
En resumen: A veces, el hambre incontrolable no se soluciona comiendo menos, sino durmiendo mejor y gestionando el estrés del día a día.
3. ¿Qué hacer en un momento crítico? La regla de los 15 minutos
Si sientes ese impulso urgente de asaltar la nevera sin que sea tu hora de comer, prueba esta estrategia de gestión emocional:
Pausa e Hidratación: Bebe un vaso de agua o una infusión. A menudo, el cerebro confunde la deshidratación leve con hambre.
Cambio de escenario: Sal de la cocina. Haz una llamada, lee un par de páginas de un libro o sal a caminar diez minutos.
Observación: Si tras 15 minutos la sensación desaparece, era hambre emocional. Si persiste y se siente un vacío físico en el estómago, tu cuerpo realmente necesita energía; elige entonces una opción nutritiva (fruta, frutos secos naturales, yogur).
4. Un enfoque integral en Nutrición: Más allá de la dieta
En mi consulta, no nos limitamos a entregarte un menú. Mi objetivo como dietista es darte las herramientas para que tú seas el dueño de tus decisiones.
Planes saciantes: Diseñamos menús que regulan tus hormonas para que el hambre física no se sume a la emocional.
Educación alimentaria: Aprendes a leer tus señales de saciedad.
Acompañamiento: Entendemos tu contexto (trabajo, familia, descanso) para que la alimentación sea una solución y no otro foco de estrés.
¿Sientes que el hambre emocional está boicoteando tus objetivos de salud? No tienes que hacerlo solo. Podemos trabajar juntos para recuperar el equilibrio y que vuelvas a disfrutar de la comida sin remordimientos.


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Dietista-nutricionista en Alicante
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